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¿NOS ESCUCHAN?

¿NOS ESCUCHAN?

La privacidad es uno de los actos que mas celosamente protege el ser humano. Es uno mismo quien decide qué contar, cuando y a quien; por eso nos duele o molesta cuando nuestras intimidades salen a la luz sin que quisiéramos. Aunque en muchas ocasiones la cosa va mucho más allá de un simple cotilleo y si no que se lo cuenten al usuario del Amazon Echo.
Seguro que no os coge por sorpresa que os diga que nuestros smartphone/tablet nos escuchan; más de una vez habéis oído hablar de ello pero pensáis que es una de tantas habladurías que corren por la red, pero ¿que tan cierto ahí en este tema? Os insto a que hagáis una prueba: con vuestro terminal cerca de vosotros habla con alguien o solo de un tema concreto (por ejemplo que quieres comprar unas gafas de sol), repite ciertas palabras clave y poco después navega tranquilamente por alguna red social como Facebook o Instagram ¿os ha salido alguna publicidad sobre gafas de sol? ¿si? ¿a que se debe esto? Pues hay una razón para la leyenda de que nuestros móviles nos escuchan.

Cuando nos descargamos una aplicación de la PlayStore y la instalamos, en muchas ocasiones nos salta un mensaje de aceptación de términos si queremos continuar. Pocos (por no decir ninguno) se lee esta declaración de intenciones que la empresa pertinente a puesto a disposición del usuario (y razón no les faltan dado el extenso y monótono texto que es), pero es que son estos permisos que aceptamos donde la app pide ciertos accesos. Si leemos entre líneas podemos ver que muchos nos piden acceso a la cámara, micrófono o altavoz ¿para que todo esto si simplemente quiero jugar o consultar algo?
Pongamos como ejemplo una inteligencia virtual como Google, el famoso “Ok, Google”. Para hacer uso de la app abremos pasado por esos avisos antes mencionados y pensaremos con lógica que tendremos que ceder el acceso al micrófono si queremos interactuar con la aplicación.
La cuestión radica que esté activa o no, la app sigue funcionando, sigue recopilando la voz de uno con la “excusa” de mejorar el catálogo de la IV. Esto quiere decir que Google no solo escucha lo que nosotros siendo conscientes le preguntamos, si no también, lo que decimos inconscientemente a lo largo del día. No significa que las conversaciones sean usadas como moneda de cambio, pero si que se recogen ciertas palabras claves (las más usadas) para que sean representadas luego en una suerte de publicidad espontánea basada en unas estadísticas.
Esto pasa con Google, con Facebook y con cualquier otra aplicación que acceda a alguna de las funciones de nuestro terminal. ¿Que hacer para que no tengamos un espía en nuestra propia casa? En muchas ocasiones estamos atados de manos, ya que el uso de alguna de estas apps pasa por aceptar sus condiciones pero se puede regular. Por ejemplo la misma Google ofrece la oportunidad de controlar y gestionar estas grabaciones y si accedemos al siguiente enlace, podemos hacer uso de nuestras facultades para comprobar y si se diera el caso borrar aquellas grabaciones que estén almacenadas, amén de desactivar la escucha espontánea.

                        LOS AVISOS PERTINENTES EN LAS APPS NO SOLO NOS PERMITEN HACER USO DE ELLAS, SI NO QUE TAMBIÉN, LES CEDEMOS LA POSIBILIDAD DE HACER USO DE NUESTRO TERMINAL

Como ya he comentado esto no solo pasa con Google y su asistente de voz, también Facebook hace uso de las herramientas que ofrece los smartphone. Es lógico si tenemos en cuenta que luego subimos a la plataforma la foto que acabamos de hacer directamente o ese vídeo gracioso que hemos realizado con nuestros amigos. Las empresas (cosa lógica) se mueve por el dinero y las asociaciones entre otras empresas es más que evidente, por lo tanto no es nada extraño que si has estado hablando toda la tarde de pañales para un bebé, mientras estás viendo lo que han publicado tus amigos te salte un anuncio de Amazon sobre pañales (ya sea en fotos o vídeo). No es un problema siempre y cuando lo que estas aplicaciones recopilen sean palabras claves, el problema viene dado cuando trascienden conversaciones enteras por un fallo en el sistema.
Pongo otro ejemplo para esclarecer más el tema: Cortana es la asistente virtual de Microsoft que podemos encontrar tanto en dispositivos móviles como en ordenadores con el sistema operativo pertinente. Cortana se representa mediante un circulo azulado y responde a nuestras inquietudes y hasta nos cuenta chistes; pero Cortana puede hacer mucho más que eso y se nos ofrece siempre y cuando iniciemos sesión. Claro a nosotros nos interesa poder ver que es lo que esta IV puede llegar hacer con mucho más pero leamos entre líneas que se nos avisa “Permite que Cortana recopile y use información que incluya el historial de búsqueda, los patrones de voz y otro de tipo de datos que permitan personalizar aún más tu experiencia con productos de Microsoft que ofrezcan experiencias con Cortana”. Por supuesto si no queremos que Cortana esté “escuchando” indebidamente bastará con desconectar el vínculo entre el micrófono y ella y si lo activamos dándole nuestro permiso seamos conscientes de “Permite que Cortana active el reconocimiento de voz y envíe a Microsoft tus entradas de voz para ayudar a mejorar los servicios de voz de Microsoft”.

Así que como en la vida misma, hay que leer la letrita pequeña para saber lo que se está firmando si luego no queremos sorpresas desagradables.