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Kumiita

[dropcaps type=’normal’ font_size=’45’ color=’#191919′ background_color=” border_color=”]Q[/dropcaps]ue los japoneses sacan todo tipo de productos inimaginables no coge a nadie por sorpresa y es que siempre se les has visto como una cultura donde destacan especialmente en la tecnología. Es sorprendente la velocidad a la que ha ido avanzando esta sociedad y buena prueba de ello son los incesantes avances en robótica en el país del sol naciente. No quiero decir que se hayan dedicado entera y exclusivamente en el desarrollo de esta tecnología, ya que como he dicho prácticamente crean de todo, pero si que son los que han puesto especialmente interés en este nicho que marcará un antes y un después en el futuro de nuestras vidas.
Los hemos visto en la televisión, esas noticias de esos proyectos de robots con aspecto humano que en ocasiones dan entre miedo y admiración, pero también les da por crear otros que servirán actualmente para allanar el camino de nuestra pequeña sociedad.

Hay trabajos que por avatares de la vida se han ido perdiendo a la par que otros nuevos han ido apareciendo. Lo que es innegable, es que la tecnología está encontrando su hueco prácticamente en cada trabajo que está disponible. No son pocas las escuelas que empiezan a enseñar a sus jóvenes alumnos nociones básicas de informática y para expandir esos conocimientos desde aún más atrás, una campaña de Kickstarter (la plataforma de donaciones) tiene un proyecto en mente que agradará a más de un padre.
Kumiita es el pequeño robot que podría enseñar niveles básicos de programación a nuestros hijos pequeños si finalmente logran alcanzar su meta. Con un diseño caricaturesco y afable para niños de entre 0-3 años, este juguete educativo se dedica a enseñar conceptos de programación en el que se hace uso solo de las manos en una especie de puzzle y juego.
Los panales que se ensamblan entre si sirve de ruta para que Kumiita vaya pasando a través de ellos siguiendo las directrices que el niño haya programado para ello, pero esto no quiere decir que se pueda ir ensamblando paneles entre si sin ton ni son, ya que el pequeño robot dará un aviso emergente si la “ecuación” resultante carece de sentido para que el niño reorganice sus ideas y vuelva a intentar otra ruta de programación. Esto que puede resultar sencillo y para algunos inútil, no tiene porque resultar así si se logra ver más allá del principio básico. Estas acciones, lo que consigue, es cultivar en los niños pequeños patrones de pensamientos básicos y lógicos a través de la programación y cuando fallan, permite que encuentren por ellos mismos nuevas soluciones. Es lo mismo con lo que se topará un adulto en el mundo de la programación.
El kit con el que pretende salir a la venta está compuesto por 40 paneles y el pequeño Kumiita. Y como se puede ver desde su web de financiación el concepto es básico pero interesante de cara al futuro de nuestros hijos.
El pequeño irá colocando estas fichas (30 diferentes y 10 que se repiten) según vaya viendo y el robot irá deslizándose por ellas según esté programado para ello. Comienza por una ficha de salida y tiene que llegar a una de meta, entre medías, el mundo programable se abre para los niños. Algunas de estas fichas tiene que ver con animales (Kumiita imitará su sonido), instrumentos musicales o colores entre otros y hay una especial que deje entrever el nivel de programación que se encuentre en esta alianza entre robot y niño. Hay un panel con cuatro flechas de colores (como paneles hay) que cuando Kumiita se pose en él, girará hacia la dirección del color y se moverá hacia el lugar. De ahí depende de que el niño logre una ruta de programación para que robot pueda ir avanzando, sino, avisará del fallo y se tendrá que reprogramar otra ruta nueva.

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UN FUTURO PRÓSPERO A TRAVÉS DE LA TECNOLOGÍA

– Toshiko Tsuchiya (CEO ICON, Int.)

Como habéis podido leer el sistema aunque en un principio es sencillo, es totalmente educativo y con unos principios aunque muy básicos, muy fuertes para la futura programación. Los padres podrán de esta forma interactuar con sus hijos y allanarles el camino al mundo que con toda seguridad el día de mañana les requerirá este tipo de servicios. Una forma muy simple de divertirse aprendiendo.
El proyecto tiene un coste de 30.000 dólares y hoy día va por un poco más de la mitad (16.783). Aún queda casi un mes para que la financiación termine, así que si lo veis interesante, podéis aportar vuestro granito de arena con lo que sea.

El futuro no está por llegar, el futuro ya ha llegado. Cada día vemos más tecnología integrada en nuestras vidas y las nuevas generaciones ya no crecen con un pan debajo del brazo, sino, con un smartphone. Vemos poco a poco pequeños saltos en la industria y la robótica (quieran algunos o no), será un paso importante en el futuro de nuestra sociedad. Kumiita es una forma fácil y sencilla de integrar estos seres entre nuestros hijos, no de forma contundente y sin sentido, sino, de forma totalmente funcional y con un marcado objetivo.